• Deciden destinar la mayor parte de su riqueza a causas filantrópicas
• Coinciden en que heredar grandes sumas no favorece el desarrollo personal
• Sus hijos recibirán solo un pequeño porcentaje de sus fortunas
Warren Buffett, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Sting y Gordon Ramsay forman parte de un grupo de multimillonarios que han decidido no heredar la mayor parte de su fortuna a sus hijos. En su lugar, buscan dejar un legado mediante la filantropía y fomentar en sus familias la autonomía y el valor del esfuerzo.
Warren Buffett, de 94 años, anunció recientemente su retiro de Berkshire Hathaway, empresa que dirigió durante seis décadas. Reiteró que solo el 1% de su fortuna —valuada en 150 mil millones de dólares— será para sus hijos: Peter, Howard y Susie. Cada uno recibió una herencia de 10 millones de dólares tras la muerte de su madre en 2004. Buffett sostiene que el testamento debe revisarse periódicamente y que es fundamental dialogar con los herederos para evitar conflictos.
Bill Gates, fundador de Microsoft, también ha declarado que la mayor parte de su fortuna, estimada en más de 116 mil millones de dólares, será destinada a la Fundación Gates. Sus tres hijos solo recibirán el 1%, ya que considera que “no les haría ningún favor dejándoles una gran riqueza”. Su intención es que cada uno encuentre su propio camino y contribuya con sus propios méritos.

Mark Zuckerberg, creador de Facebook y Meta, ha confirmado que el 99% de su patrimonio —calculado en 45 mil millones de dólares— irá a la fundación Chan Zuckerberg Initiative, la cual fundó junto a su esposa. Esta organización promueve la equidad en salud, educación y desarrollo científico.
En el ámbito artístico, el músico británico Sting ha declarado que no piensa dejar grandes sumas a sus hijos. Su fortuna, cercana a los 400 millones de dólares, la disfruta principalmente en vida. Para él, una gran herencia puede convertirse en una carga y asegura que sus hijos deben trabajar y ganarse sus propios ingresos.
El chef Gordon Ramsay también ha sido claro en su postura: sus cinco hijos no heredarán su fortuna, estimada en 78 millones de dólares. Busca evitar que se vuelvan consentidos, por lo que impone límites como no permitirles comer en sus restaurantes con frecuencia ni viajar en primera clase. Ramsay considera que aún no han trabajado lo suficiente para merecer esos privilegios.
En todos los casos, estos empresarios y figuras públicas coinciden en un punto: formar hijos responsables y autosuficientes es más importante que legarles una gran fortuna.




