- Se prevé una participación menor al 20%, con acusaciones de acarreo y reparto de acordeones.
- Especialistas alertan sobre reglas improvisadas, candidatos cuestionados y desinformación.
- El formato de boletas y el método de votación también generan confusión entre ciudadanos.
La elección judicial del 1 de junio se perfila como un proceso complicado. Expertos anticipan baja participación ciudadana, múltiples irregularidades y una jornada electoral marcada por la improvisación.
Entre las principales críticas están la falta de reglas claras, la ausencia de una revisión rigurosa de los perfiles, el uso de tómbolas para seleccionar candidatos y la inclusión de aspirantes señalados por vínculos con el crimen organizado, abusos y otras irregularidades.
Organizaciones civiles han denunciado que al menos 20 aspirantes no cumplen con los requisitos legales ni éticos. A pesar de ello, fueron incluidos por los comités de evaluación sin una revisión profunda.
Además, se han reportado prácticas como el reparto de “acordeones” con números de candidatos para orientar el voto, y se teme un posible acarreo masivo para alcanzar el 20% de participación que estima el INE. Sin embargo, especialistas como Arturo Espinosa prevén cifras mucho más bajas, entre 5% y 8%.
Otro problema es la complejidad del nuevo diseño de las boletas. En lugar de partidos, hay listas con decenas de nombres y los votantes deben escribir números en cuadros, lo que podría generar confusión y errores.
Arturo Sánchez, exconsejero del INE, cuestionó que una elección de este nivel —que definirá a parte del Poder Judicial— se esté tratando como una consulta popular, sin recursos, capacitación ni información suficiente para la ciudadanía.
Ambos especialistas coinciden en que este proceso carece de equidad, certeza y condiciones mínimas para considerarse una elección democrática, lo que pone en riesgo la independencia del Poder Judicial.





