Joe Biden y Donald Trump se enfrentaron en el primer debate presidencial, centrado en inflación, migración, la guerra en Ucrania e Israel, y el derecho al aborto. Biden, resfriado, y Trump intercambiaron insultos, llamándose “tonto” y “perdedor” respectivamente.
Con las elecciones a cuatro meses, cada gesto y palabra de los candidatos está bajo escrutinio en un país polarizado. La ausencia del tradicional apretón de manos evidenció la tensión entre ambos.
Este debate fue histórico, siendo el primer enfrentamiento entre dos presidentes en ejercicio. Desde su último debate en 2020, Trump no asistió a la toma de posesión de Biden, y ambos han mantenido críticas constantes.
Trump afirmó que Estados Unidos está en declive, comparándolo con una “nación del Tercer Mundo”. Biden lo calificó como “el peor presidente de la historia de Estados Unidos”.

Antes del debate, Trump sugirió que Biden necesitaría ayuda médica, pero también lo reconoció como un oponente formidable. Biden recordó que Trump perdió dos debates en 2020, destacando la inconsistencia de Trump al presentarse nuevamente. El debate se realizó sin público, con pocos asistentes, incluyendo a Jill Biden, pero sin Melania Trump.
Biden aboga por mantener alianzas con Europa, mientras Trump prefiere un enfoque aislacionista. Sobre Ucrania, Biden apoya a Kiev contra Rusia, mientras que Trump cuestiona el respaldo continuo, prometiendo resolver el conflicto sin especificar cómo.
La actuación de Biden generó preocupación entre los demócratas, quienes esperaban un impulso hacia el verano. La exdirectora de comunicaciones de la Casa Blanca, Kate Bedingfeld, expresó en CNN que fue una “actuación decepcionante”.
Trump desafió a Biden a someterse a un “test cognitivo”, dudando de su capacidad para pasarlo. Jill Biden defendió a su esposo, afirmando que él piensa cada día en cómo mejorar la vida de los estadounidenses.
El debate mostró las firmes posiciones y el desprecio mutuo entre Biden y Trump, prometiendo una intensa campaña electoral en los próximos meses.


