- Entre los afectados figuran Gustavo Petro, Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro, Alexandre de Moraes y Cristina Fernández de Kirchner, además de funcionarios y legisladores de otros países latinoamericanos.
- The New York Times señala que Washington utiliza la cancelación de visas como una herramienta para ejercer presión política y enviar mensajes sin revelar públicamente toda la información que sustenta cada decisión.
- La revocación de una visa no constituye por sí misma una acusación penal ni demuestra que una persona haya cometido un delito; el Departamento de Estado sostiene que los expedientes migratorios son confidenciales.
La visa, un mecanismo de presión de Washington
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ha recurrido a la cancelación o revocación de visas contra figuras políticas de América Latina.
Entre los casos más recientes se encuentra el de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien informó que Estados Unidos canceló su visa y atribuyó la decisión a funcionarios de la administración Trump.
Hasta ahora, el Departamento de Estado no ha hecho públicos los motivos específicos de la medida contra López Beltrán. El político ha rechazado estar involucrado en actividades delictivas y calificó la decisión como una acción con motivaciones políticas.
El caso de Gustavo Petro en Colombia
En septiembre de 2025, Estados Unidos anunció la revocación de la visa del entonces presidente de Colombia, Gustavo Petro, después de una protesta que encabezó en Nueva York.
El Departamento de Estado justificó la medida al acusar al mandatario colombiano de realizar acciones que consideró imprudentes e incendiarias.
Petro restó importancia a la decisión y afirmó que viajar a Estados Unidos no era una prioridad para él.
Posteriormente, otros integrantes de su gobierno también informaron sobre restricciones a sus visas. Algunos funcionarios, incluso, señalaron que renunciaron a sus permisos de entrada a Estados Unidos en respaldo al entonces mandatario.
Brasil también enfrenta restricciones
En Brasil, Estados Unidos revocó en 2025 la visa del juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes y de familiares directos.
Washington acusó al magistrado de participar en una supuesta persecución contra el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, quien fue condenado por delitos relacionados con una intentona golpista tras las elecciones de 2022.
En agosto de 2026, además, Estados Unidos anunció la suspensión de la visa de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, en medio de diferencias diplomáticas entre ambos gobiernos.
Las medidas ocurren mientras el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha acusado a la administración Trump de ejercer injerencia en asuntos internos de su país.
Costa Rica y otros países también aparecen en la lista
La política de cancelación de visas también ha alcanzado a figuras políticas de Costa Rica.
Estados Unidos revocó los permisos de entrada de legisladores opositores, magistrados, empresarios y miembros de la junta directiva del diario La Nación, de acuerdo con los reportes citados.
En 2025 también fue retirada la visa del expresidente costarricense Óscar Arias, ganador del Premio Nobel de la Paz y crítico de Trump, así como la de su hermano Rodrigo Arias, quien entonces presidía el Congreso.
Cuba, Venezuela y Argentina
En Cuba, durante el primer gobierno de Trump, Estados Unidos impuso restricciones de entrada al expresidente Raúl Castro y a sus hijos, a quienes Washington vinculó con presuntas violaciones graves de derechos humanos.
En julio de 2025, la administración Trump también impuso restricciones de visa al presidente cubano Miguel Díaz-Canel.
Venezuela ha sido otro de los países afectados por las medidas estadounidenses. Washington ha retirado visas a funcionarios vinculados tanto con el gobierno de Hugo Chávez como con el de Nicolás Maduro.
En Argentina, Estados Unidos revocó en marzo de 2025 la visa de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien señaló por presuntos actos de corrupción.
¿Por qué Estados Unidos revoca las visas?
El Departamento de Estado sostiene que existen diversas razones para cancelar o revocar visas.
El portavoz de esa dependencia, Tommy Pigott, afirmó que Estados Unidos ha revocado más de 175 mil visas y señaló como principales motivos el incumplimiento de las condiciones migratorias, las violaciones a la ley y las situaciones consideradas amenazas para la seguridad nacional.
Sin embargo, el análisis publicado por The New York Times plantea que la herramienta también puede utilizarse para ejercer presión política, particularmente porque las autoridades estadounidenses no tienen obligación de revelar públicamente todos los elementos que sustentan una decisión migratoria individual.
La cancelación de una visa, por sí sola, no equivale a una acusación formal ni constituye una prueba de que la persona haya cometido un delito.
El caso de Andy López Beltrán genera debate en México
La cancelación de la visa de López Beltrán ha provocado una nueva discusión sobre el alcance de las decisiones migratorias estadounidenses y su posible utilización como mecanismo de presión.
El político mexicano afirmó que la decisión fue impulsada por funcionarios estadounidenses y negó estar relacionado con actos ilícitos.
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el retiro de la visa como una decisión política y sostuvo que México no iniciará una investigación únicamente porque Estados Unidos haya cancelado el documento migratorio de una persona.
Al mismo tiempo, la mandataria ha señalado que su gobierno no protegerá a nadie si existen pruebas en México que acrediten la comisión de un delito.
Una medida que aumenta las tensiones entre México y EU
El debate ocurre en un momento de creciente presión de Washington sobre México y otros gobiernos latinoamericanos en temas como narcotráfico, migración, corrupción y seguridad.
De acuerdo con el análisis de The New York Times, la cancelación de visas se suma a otras herramientas utilizadas por la administración Trump para ejercer presión en el hemisferio, entre ellas medidas comerciales y acciones diplomáticas.
El creciente uso de esta facultad migratoria mantiene abierto el debate sobre los límites entre la aplicación de las leyes estadounidenses de ingreso al país y el uso de las visas como instrumento de política exterior.



