- Las escuelas deberán atender y prevenir casos con un plan anual adaptado a su contexto.
- Se definen pasos precisos para proteger a víctimas y garantizar derechos del acusado.
- El personal educativo deberá actuar de inmediato y con sensibilidad ante cualquier caso.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó un protocolo nacional para prevenir, detectar y atender casos de violencia sexual en primarias y secundarias del país. Este documento, oficializado en el Diario Oficial de la Federación, será obligatorio para todas las autoridades educativas y planteles de nivel básico.
El protocolo establece cinco pasos que deben seguirse cuando se detecta un posible caso de violencia sexual: detección, intervención, notificación, canalización y seguimiento.
Cuando se identifique una posible víctima, se deberá:
- Brindar asesoría legal e información sobre sus derechos.
- Canalizarla a servicios médicos y psicológicos.
- Garantizar protección dentro del plantel.
- Acompañarla con un tutor o representante.
- Evitar cualquier tipo de revictimización.
En el caso del presunto responsable, el protocolo garantiza que:
- Será tratado con respeto y considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario.
- Tendrá derecho a conocer la acusación y presentar pruebas y testigos.
- Si es estudiante, podrá estar acompañado por su madre, padre o tutor.
Todas las escuelas deberán crear un plan anual de prevención, ajustado a su realidad social y escolar. Este incluirá campañas de educación sexual, brigadas de salud, actividades informativas para padres de familia y protocolos de actuación ante situaciones de riesgo.
La SEP indica que la detección de casos puede surgir por:
- Declaración de la víctima.
- Observación de comportamientos o signos físicos.
- Testimonios de personas de la comunidad escolar.
- Flagrancia del acto.
El personal educativo que detecte un caso debe informar de inmediato y por escrito al responsable del plantel, quien a su vez deberá notificar a las autoridades correspondientes.
El primer contacto con la víctima debe:
- Generar un ambiente seguro y de confianza.
- Escuchar con empatía.
- Evitar presionar o pedir detalles del hecho.
- No confrontarla con el agresor.
El objetivo del protocolo es que todas las instituciones educativas estén preparadas para actuar con responsabilidad, rapidez y sensibilidad, protegiendo a la comunidad escolar.





