En un juicio celebrado en Moscú, Oleg Orlov, un veterano activista de derechos humanos, fue sentenciado a dos años y medio de prisión por sus críticas a la guerra en Ucrania.
Orlov, de 70 años y copresidente del Centro de Derechos Humanos Memorial, ganador del Premio Nobel de la Paz, fue acusado de “desacreditar de forma reiterada” al ejército ruso en un artículo en el que cuestionaba la invasión de Ucrania.

El veredicto, que pone fin a un proceso judicial que incluyó una multa previa, refleja la escasa tolerancia del gobierno del presidente ruso, Vladímir Putin, a las críticas a sus acciones en Ucrania. La fiscalía, buscando un castigo más severo, apeló la multa inicial, lo que condujo a la repetición del juicio y a la posterior condena de Orlov a prisión.
La fiscalía argumentó que las críticas de Orlov reflejaban hostilidad hacia los valores tradicionales rusos y odio hacia el ejército ruso.
Por su parte, el Centro de Derechos Humanos Memorial denunció la sentencia como un intento de sofocar la voz del movimiento de derechos humanos en Rusia y cualquier crítica al estado.
El caso de Orlov es parte de una campaña continuada de represión contra la disidencia en Rusia, intensificada tras la intervención militar rusa en Ucrania en febrero de 2022. En su alegato final, Orlov reafirmó sus críticas a la guerra en Ucrania.
Mientras tanto, en Grozny, capital de Chechenia, otra región rusa, un hombre fue condenado a tres años y medio de prisión por quemar un Corán en público, en un caso relacionado con las tensiones entre Rusia y Ucrania.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por el deterioro de los derechos humanos en Rusia, con la embajadora estadounidense en Moscú, Lynne Tracy, calificando la sentencia de Orlov como alarmante y preocupante.
La sentencia también coincide con el noveno aniversario del asesinato de Boris Nemtsov, destacado opositor ruso, lo que subraya los desafíos que enfrentan los críticos del gobierno en el país.



