El cuerpo de Magdalena Pérez López, desaparecida el 28 de septiembre de 2014 en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, fue localizado después de casi 11 años en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) del estado, donde permaneció todo ese tiempo sin ser identificado, pese a los esfuerzos de su familia por encontrarla.
Una desaparición ignorada por las autoridades
Magdalena fue vista por última vez cuando salió de su casa en Zapopan rumbo al centro de la ciudad. Su madre, María de la Luz López, denunció la desaparición en diciembre de 2014, tras recibir amenazas mientras la buscaba por su cuenta en Tlajomulco.
Tres meses después de su desaparición, el 23 de diciembre de 2014, un hombre que paseaba a su perro halló restos humanos calcinados en un predio de la colonia Lomas del Mirador. Los peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) recogieron el cuerpo, pero no lograron determinar su identidad por el avanzado estado de los restos.
Pese a que la familia acudió constantemente al instituto y entregó muestras de ADN para las confrontas genéticas, la coincidencia nunca fue notificada.
Once años de incertidumbre
Durante más de una década, la madre de Magdalena visitó regularmente el IJCF en busca de respuestas. En febrero de 2025, recibió una llamada para entregar nuevas muestras genéticas, esta vez proporcionadas por uno de los hijos de la víctima.
Fue hasta el 24 de octubre de 2025 cuando el Instituto finalmente confirmó la identificación positiva del cuerpo. Ese mismo día, la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas notificó a la familia que Magdalena había estado todo ese tiempo en las instalaciones del Semefo.
Indignación por la falta de diligencia
El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco calificó el caso como “indignante e inhumano”, y denunció que refleja la crisis forense que atraviesa el estado, donde miles de cuerpos permanecen sin identificar.
“Once años de dolor, once años de preguntas sin respuesta. Es inaceptable que un cuerpo permanezca tanto tiempo en el Semefo sin ser identificado”, señalaron en un comunicado.
Sin investigación ni justicia
De acuerdo con la necropsia, Magdalena murió tras recibir un golpe en la cabeza y su cuerpo fue quemado posteriormente. La familia sospecha que su expareja estaría implicado, aunque no existe una investigación activa ni orden de aprehensión.
El caso evidencia la negligencia institucional en la búsqueda de personas desaparecidas y la saturación del sistema forense en Jalisco, donde los colectivos estiman que miles de cuerpos permanecen sin nombre.



