• Gobierno federal cambia deuda de corto plazo por bonos a largo plazo con tasa fija
• Se refinanciaron instrumentos con vencimientos entre 2025 y 2027
• La medida busca reducir riesgos financieros y fortalecer la estabilidad fiscal del país
El gobierno de México realizó una restructuración de deuda interna por 154 mil millones de pesos, con el objetivo de alargar los plazos de pago y mejorar la sostenibilidad de las finanzas públicas, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
La operación consistió en intercambiar instrumentos de deuda con vencimiento en el corto plazo por nuevos bonos con vencimientos más largos, que van desde el año 2027 hasta 2054. Además, se priorizó que los nuevos instrumentos sean a tasa fija, lo cual permite mayor previsibilidad en el pago de intereses a lo largo del tiempo.
Esta acción representa la cuarta operación de refinanciamiento local que se lleva a cabo en 2025, y fue coordinada por el área de Crédito Público, dirigida por María de Carmen Bonilla.
De los 154 mil millones de pesos renegociados, los recursos estaban originalmente distribuidos de la siguiente manera:
- 46 mil millones de pesos correspondían a deuda con vencimiento en 2025,
- 60 mil millones a vencimientos en 2026, y
- 48 mil millones a vencimientos en 2027 y años posteriores.
Los instrumentos recomprados incluían Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes), Bonos M y Udibonos, estos últimos ajustados por inflación. Todos eran de corto plazo y estaban en manos de inversionistas del mercado local.
Con este intercambio, la SHCP colocó nuevos bonos de largo plazo, lo que permite reducir la presión financiera a corto plazo y distribuir de manera más equilibrada los compromisos de pago del gobierno federal a lo largo de los años.
En un comunicado oficial, Hacienda señaló que esta medida refleja una gestión responsable de la deuda pública, al buscar condiciones más favorables para el país sin incurrir en nuevos pasivos, sino reorganizando los ya existentes.
El objetivo es fortalecer la estabilidad macroeconómica de México, reducir los riesgos asociados a refinanciamientos frecuentes y enviar un mensaje de confianza a los mercados financieros sobre la solidez fiscal del país.





