- Salvador Plasencia aceptará cargos por distribución de ketamina, usada ilegalmente por el actor.
- Las autoridades acusan a varios implicados de lucrar con la adicción del protagonista de Friends.
- Perry falleció en 2023 por efectos agudos de esta sustancia anestésica y depresora del sistema nervioso.
A casi dos años de la muerte del actor Matthew Perry, el caso sigue dando giros inesperados. Este martes, el Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que el médico Salvador Plasencia aceptará declararse culpable por cuatro cargos de distribución ilegal de ketamina, sustancia que provocó el fallecimiento del recordado intérprete de “Chandler Bing” en la serie Friends.
Perry fue encontrado sin vida en su jacuzzi en octubre de 2023, en su casa de Los Ángeles. Un informe toxicológico determinó que la causa fue una sobredosis de ketamina, un anestésico usado legalmente para tratar depresión, pero también popular como droga recreativa.
El caso involucra a cinco personas: los doctores Salvador Plasencia y Mark Chávez, los presuntos traficantes de drogas Eric Fleming y Jasveen Sangha —conocida como “la reina de la ketamina”— y el asistente del actor. Según el fiscal Martin Estrada, todos ellos “se aprovecharon de los problemas de adicción del señor Perry para enriquecerse”, aun sabiendo los riesgos a los que lo exponían.
Plasencia, quien habría adquirido ketamina a través de Chávez para vendérsela al actor a precios inflados, enfrenta una pena máxima de hasta 40 años de cárcel. Su cómplice médico, Chávez, ya se declaró culpable en octubre pasado por conspirar para distribuir la droga semanas antes de la muerte del actor.
Red de médicos y traficantes se aprovechó de la adicción de Perry
Por su parte, Jasveen Sangha está acusada de suministrar la dosis letal a Perry. Aunque se declaró no culpable, las autoridades aseguran que lideraba una red de distribución de drogas entre clientes de alto perfil, incluyendo celebridades de Hollywood.
Matthew Perry había sido abierto con respecto a su lucha contra las adicciones y estaba recibiendo tratamiento con ketamina bajo supervisión médica. Sin embargo, según las investigaciones, el actor recayó y comenzó a consumir fuera de control, quedando en manos de profesionales que actuaron “sin escrúpulos”.



