- La actriz fue diagnosticada con fibromialgia a los 15 años.
- La enfermedad la ha llevado a vivir episodios de inmovilidad y hospitalización.
- Actualmente se encuentra en tratamiento constante para controlar los síntomas.
La actriz y cantante mexicana Litzy compartió recientemente que ha vivido durante años con una enfermedad crónica que afecta su calidad de vida desde que era adolescente. En una entrevista, reveló que fue diagnosticada con fibromialgia a los 15 años, una condición que no tiene cura y que en su momento la llevó a quedar paralizada en un hospital.
Durante la conversación, la artista relató que, al momento del diagnóstico, atravesaba una crisis severa que la dejó inmóvil, dependiendo por completo del cuidado de sus padres. “Tengo fibromialgia. Desde que tenía 15 me lo detectaron. Cuando me lo diagnosticaron me dio una crisis muy fuerte, que estuve en el hospital paralizada, no me podía mover, me tenían que bañar mis papás”, expresó.
La fibromialgia le provoca fuertes dolores, inflamación muscular, contracciones y una fatiga extrema. Litzy explicó que aunque no existe un tratamiento específico para esta condición, sigue una rutina médica para aliviar los síntomas. “Tomo medicamento porque no existe un tratamiento específico para la fibromialgia, pero todos los músculos, tendones y articulaciones se contraen. Hay mucha inflamación, mucho dolor”, añadió.
El estrés de Litzy como detonante
Litzy mencionó que el inicio de sus crisis coincidió con una etapa de gran exigencia profesional, cuando enfrentaba múltiples proyectos tanto musicales como de actuación. La presión, el insomnio y la autoexigencia fueron factores que contribuyeron a agravar su salud. “Mucho estrés, no dormir bien, mucha presión. Cuando estoy protagonizando una telenovela, siento que hay mucha responsabilidad, soy muy aprensiva, yo misma me pongo más presión de la que ya tengo. Me exijo mucho”, compartió.
Además, la cantante recordó que solía preocuparse excesivamente por su entorno, algo que cambió tras la muerte de su padre. Esa pérdida le hizo replantearse su forma de ver la vida y priorizar su bienestar. “Desde que mi papá murió, veo la vida de otra manera, siempre me atormentaba de cosas, siempre he sido nerviosa y aprensiva, quiero que todo mundo esté bien, y ahora digo no, yo soy la que tengo que estar bien”, concluyó.




