Esta semana, la OTAN conmemora su 75 aniversario en la ciudad donde fue fundada. La cumbre anual de líderes de la Alianza Atlántica se lleva a cabo en un centro de convenciones en la capital estadounidense, marcando un retorno simbólico al Auditorio Andrew W. Mellon, donde se firmó el Tratado del Atlántico Norte en 1949.
En aquel entonces, el presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman, pronunció sus históricas palabras sobre la libertad y la paz desde este mismo lugar antes de firmar el tratado que estableció la OTAN. Hoy, el auditorio Mellon, nombrado en honor al destacado banquero Andrew W. Mellon, será nuevamente testigo de la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 países que conforman la organización.
El edificio, diseñado por el arquitecto Arthur Brown Jr., se inauguró en 1935 y ha sido un punto central en la historia de Washington, con sus icónicas columnas dóricas y su papel destacado en eventos históricos y diplomáticos.

En los días previos al evento conmemorativo, las calles cercanas al complejo del Triángulo Federal, donde se encuentra el auditorio, están bajo estrictas medidas de seguridad. Vehículos de la Policía del Distrito de Columbia y del Servicio Secreto de Estados Unidos patrullan las áreas restringidas, asegurando que solo personal autorizado acceda al perímetro durante la cumbre.
La agenda de la cumbre se centra en temas cruciales como el apoyo a Ucrania y la discusión de desafíos globales actuales, incluidos conflictos como la guerra en Ucrania y la situación en Gaza. En un contexto de tensiones internacionales, la OTAN reafirma su compromiso con la paz y la seguridad mundial, tal como lo expresó Truman hace 75 años desde este mismo lugar emblemático de Washington.




