- La inauguración de los Juegos Olímpicos de París está marcada por estrictos controles de seguridad y calles vacías.
- Con un gran despliegue de agentes de seguridad y militares, el acceso al río Sena es altamente restringido.
- La lluvia añade complicaciones para los asistentes, que deben estar preparados con paraguas y chubasqueros.
En la víspera de la inauguración de los Juegos Olímpicos de París 2024, la ciudad está bajo un estricto régimen de seguridad. El área alrededor del río Sena está fuertemente custodiada por 45,000 policías, 15,000 militares y 650 agentes de cuerpos especiales, con estrictos controles para acceder a la zona del evento.
Los asistentes deben enfrentar largas colas y rigurosos controles de seguridad. Los accesos están divididos entre aquellos con entradas pagadas para las gradas temporales y los que tienen acceso gratuito desde otras áreas. Además, los residentes cercanos y sus invitados también pasan por filtros de seguridad.
La lluvia ha añadido una capa adicional de desafío para los asistentes, quienes deben equiparse con paraguas y chubasqueros. Las calles cercanas están vacías y los negocios permanecen cerrados debido al despliegue de seguridad.
A pesar de la proximidad del evento, muchos turistas encontraron que las entradas gratuitas ya estaban agotadas. Las largas filas y los minuciosos controles, especialmente en puntos como la entrada al Louvre, requieren paciencia, mientras la ciudad se prepara para la ceremonia inaugural.



