- En San Miguel del Padrón, La Habana, los vecinos celebran la llegada del agua, pero enfrentan la escasez recurrente debido a apagones y averías.
- La crisis afecta a 600.000 personas en toda Cuba, con un aumento del 25% en los afectados desde noviembre del año pasado.
- Las autoridades locales y nacionales luchan para manejar la crisis, con nuevas inversiones en infraestructura hidráulica y equipos de bombeo.
En San Miguel del Padrón, La Habana, los residentes del barrio de Jacomino experimentan tanto la alegría como la desesperación cuando el agua llega después de días sin suministro. A pesar de celebrar la llegada del agua, los vecinos enfrentan la constante amenaza de su escasez y se apresuran a almacenar el líquido antes de que se acabe nuevamente.
Las autoridades locales atribuyen la crisis del agua a una combinación de apagones, resultado de la crisis energética, y fallos en los equipos de bombeo y redes hidráulicas. Un reciente apagón causó una avería en las instalaciones que abastecen a la capital cubana, afectando temporalmente a aproximadamente la mitad de la población de La Habana.
A nivel nacional, la falta de agua afecta a 600.000 personas, un incremento significativo desde el año pasado. Las provincias fuera de La Habana, como Pinar del Río, Artemisa, Villa Clara y Cienfuegos, también enfrentan serios problemas de suministro. En Caibarién, por ejemplo, la falta de agua persiste desde hace más de dos semanas debido a varias averías.
El Gobierno cubano ha anunciado planes para abordar la crisis, incluyendo la implementación de 206 proyectos hidráulicos y la adquisición de 1.390 nuevos equipos de bombeo. Sin embargo, los residentes siguen enfrentando serios problemas debido a las interrupciones del suministro de agua y la falta de infraestructura adecuada.




