- 133 cardenales electores se reunirán en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Francisco.
- El 81% de los cardenales fueron nombrados por el Papa fallecido, lo que anticipa una fuerte continuidad con su legado.
- Entre los papables destacan Luis Antonio Tagle y Matteo Zuppi, con perfiles afines al pontificado anterior.
La Iglesia Católica se prepara para un momento decisivo: este martes comenzará el cónclave en el que 133 cardenales, provenientes de 70 países, se encerrarán en la Capilla Sixtina para elegir al próximo líder espiritual de más de mil 400 millones de fieles.
La cita, que arrancará a las 16:30 hora local (8:30 en México), será el cónclave más internacional de la historia y tendrá una clara impronta del Papa Francisco, quien falleció hace dos semanas. De los 133 electores, 108 fueron nombrados por el pontífice argentino, es decir, más del 81%. Esta cifra supera ampliamente los 21 designados por Benedicto XVI y los 4 que aún quedan del pontificado de Juan Pablo II.
Una elección influida por 12 años de reformas
Durante su pontificado, Jorge Mario Bergoglio impulsó un perfil de Iglesia más cercana a los pobres, abierta al diálogo y crítica con el clericalismo. Ese sello se refleja en los criterios que los cardenales han discutido en las reuniones previas: buscan un pontífice “cercano, presente, capaz de ser guía y puente”, según consta en una de las minutas compartidas entre los purpurados.
El cardenal Tarcisio Isao Kikuchi, arzobispo de Tokio, destacó que para la mayoría será su primer cónclave, y subrayó la importancia de la “sinodalidad”, uno de los pilares del pensamiento de Francisco. Si bien descartó tensiones entre progresistas y conservadores, admitió que “quizás el dinero” pueda tener algún peso en la elección.
Tagle y Zuppi, entre los favoritos
Entre los candidatos más mencionados figura el filipino Luis Antonio Tagle, conocido como el “Francisco asiático” por su enfoque pastoral inclusivo y su cercanía con temas sensibles como el trato hacia la comunidad LGBTQ+. Actualmente lidera la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Otro nombre fuerte es el del italiano Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal y mediador del Vaticano en la guerra de Ucrania. Su experiencia diplomática y su vocación por los más desfavorecidos lo alinean estrechamente con el legado de Francisco.
“El pueblo de Dios ya votó durante los funerales y pidió la continuidad de la labor de Francisco”, afirmó el cardenal Walter Kasper, asesor teológico del difunto Papa, en declaraciones al diario La Repubblica.

Rituales, secreto y tradición
Como es costumbre, el Vaticano aplicará un estricto protocolo de aislamiento: se suspenderán las comunicaciones, se cortará la señal telefónica e internet, y ningún cardenal tendrá acceso al exterior. Todo el personal involucrado, desde religiosas hasta médicos y personal de limpieza, ha jurado secreto absoluto.
El cónclave contempla hasta cuatro votaciones diarias, aunque el primer día podría realizarse solo una. Las papeletas se queman tras cada ronda: el humo blanco indicará la elección de un nuevo Papa.
En paralelo, la sastrería Gammarelli ya alista las tradicionales sotanas blancas en tres tallas (baja, mediana y alta) para que el nuevo pontífice las vista inmediatamente tras ser proclamado. “Deben estar listas antes del cónclave”, señaló el sastre Raniero Mancinelli.
Todo está listo. Las cortinas de terciopelo rojo ya cuelgan en el balcón central de San Pedro, esperando abrirse para anunciar el nombre del nuevo Papa al mundo.





