- Beijing responde a los aranceles del 125% impuestos por Washington con restricciones al cine estadounidense.
- La medida podría afectar los ingresos de Hollywood, dada la importancia del mercado chino.
- China insiste en que no busca una guerra comercial, pero está dispuesta a responder si es necesario.
Como parte de las medidas adoptadas en el contexto de la creciente tensión comercial con Estados Unidos, China anunció una reducción en la cantidad de películas estadounidenses que serán proyectadas en su territorio. Esta decisión responde a los aranceles del 125% que el presidente Donald Trump impuso recientemente sobre productos procedentes del país asiático.
La Administración de Cine de China, a través de un comunicado, informó que “se mantendrán los principios de mercado, se respetarán las preferencias de los espectadores y se reducirá de manera moderada el volumen de películas importadas desde Estados Unidos”.
Según el organismo, la política comercial de Estados Unidos, a la que calificaron de “excesiva” y “equivocada”, podría impactar negativamente la percepción del público chino hacia las producciones estadounidenses. “China es el segundo mayor mercado cinematográfico del planeta. Siempre hemos apostado por una amplia apertura internacional y continuaremos ofreciendo películas del resto del mundo para atender la demanda local”, añadió el comunicado.
Cabe recordar que el país asiático ya opera con un sistema de cuotas que limita a unas 35 películas extranjeras anuales, la mayoría de origen estadounidense. Esta nueva reducción supondría un golpe económico para los estudios de Hollywood, que dependen en gran medida del mercado chino para generar ingresos globales.
China también eleva los aranceles a EU
Además de esta medida cultural, China incrementó del 34% al 84% los aranceles a productos estadounidenses como represalia al arancel adicional del 50% que Trump anunció días antes. Este ajuste eleva el total de gravámenes a productos chinos en EE.UU. al 125%.
Tras el anuncio de China, el mandatario estadounidense volvió a ajustar sus políticas comerciales, reafirmando la aplicación inmediata del nuevo arancel y declarando una tregua de 90 días para otras economías afectadas por medidas similares anunciadas el pasado 2 de abril.
La tensión entre las dos principales potencias económicas mundiales se intensifica, mientras los mercados muestran señales de inestabilidad y crecen los llamados globales a reducir el conflicto. Desde Pekín han reiterado su disposición al diálogo, pero también han dejado claro que responderán si se ven obligados.





