El fallecimiento de la actriz Kim Sae-ron en febrero y las acusaciones en contra del actor Kim Soo-hyun por una supuesta relación con ella cuando era menor de edad han generado una profunda polémica en Corea del Sur. El caso refleja el alto nivel de presión, acoso digital y escrutinio público que enfrentan las celebridades en ese país.
Kim Sae-ron, quien inició su carrera desde niña, venía enfrentando problemas personales y legales desde 2022, cuando protagonizó un escándalo por conducir en estado de ebriedad. Aunque ofreció disculpas públicas y pagó compensaciones, la presión mediática no cesó. Según su familia, Sae-ron también vivía dificultades económicas y un fuerte desgaste emocional.
Tras su muerte, volvió a circular una fotografía que ella publicó y luego borró, en la que aparecía con Kim Soo-hyun. Esto reavivó rumores de una supuesta relación amorosa ocurrida cuando ella aún era menor de edad. Sin embargo, Kim Soo-hyun negó los señalamientos, aclarando en conferencia de prensa que su vínculo con Sae-ron fue posterior a su mayoría de edad. Afirmó que nunca tuvo una relación inapropiada ni intención de dañar su imagen.
La controversia creció cuando la familia de Kim presentó una carta escrita en 2024, donde ella lo nombraba como su “primer y último amor”. Aunque esto provocó especulaciones, el actor insistió en que no existió una relación sentimental durante su adolescencia.

El caso ha desatado un intenso debate sobre el acoso en línea, la cultura de los rumores y el impacto psicológico que enfrentan las celebridades surcoreanas. Videos difamatorios y comentarios crueles han afectado la reputación de ambos artistas, y muchas marcas —incluidas Prada y Dinto— rompieron contratos con Kim Soo-hyun tras la controversia.
Además, miles de personas han firmado una petición para aumentar la edad legal de consentimiento en Corea del Sur, como reacción al caso.
Este episodio refleja una crisis mayor: la falta de apoyo psicológico y legal a las figuras públicas frente al escrutinio excesivo de medios, redes sociales y público, lo que ha provocado tragedias similares en la industria del entretenimiento surcoreano.



