• Administración Trump envía notificaciones a menores para abandonar el país
• Las cartas amenazan con deportación, sanciones y procesos penales
• Líderes religiosos y defensores denuncian una ofensiva inhumana contra la infancia migrante
Decenas de familias migrantes en Estados Unidos han recibido cartas dirigidas directamente a niños, en las que el gobierno federal les ordena salir del país de inmediato. Las misivas, firmadas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), advierten que si no abandonan territorio estadounidense, podrían enfrentar procesos penales, multas y acciones de deportación.
“Es hora de que salgas de Estados Unidos”, inicia el documento enviado a menores que ingresaron legalmente bajo programas de protección humanitaria. Las autoridades alegan que el permiso de entrada condicional fue cancelado o está en proceso de revocarse.
La situación ha causado alarma entre organizaciones de defensa de migrantes. La pastora Julie Contreras, del santuario United Giving Hope en Illinois, calificó la medida como un acto de “terror institucional” y denunció que los menores están siendo tratados como delincuentes. “Son víctimas de violencia y persecución, no una amenaza para la seguridad nacional”, afirmó.
Los menores, en su mayoría provenientes de México y Centroamérica, llegaron al país en 2014 sin compañía de adultos y luego fueron reunidos con familiares. Sin embargo, por la forma en que ingresaron, sus padres no pueden representarlos legalmente ante los tribunales de inmigración. Dependen de abogados asignados por organizaciones que han sufrido recortes de presupuesto por parte del gobierno.
En los últimos meses, la administración Trump ha acelerado la deportación de menores, incluso con solicitudes de asilo pendientes. Tan solo en abril de 2025, más de 8,300 niños fueron deportados, muchos con menos de 11 años. Desde que comenzó el año, suman más de 53,000 expulsiones, incluyendo 15,000 niños menores de 4 años.
Defensores denuncian que el sistema de protección a menores no acompañados se está desmantelando silenciosamente. Iglesias y santuarios han comenzado a recibir a niños en busca de refugio, mientras muchas familias temen ser detenidas en operativos recientes.
Las cartas no solo generan incertidumbre legal, también provocan un profundo impacto emocional. “El simple hecho de que un niño reciba una amenaza firmada por el gobierno lo marca de por vida”, advirtió Contreras.





