- Uber, Rappi y Didi buscan un diálogo constructivo con el gobierno.
- Las aplicaciones defienden la necesidad de un marco que promueva la independencia laboral.
- Un estudio resalta que 2.5 millones de personas dependen de estas plataformas para generar ingresos.
Las aplicaciones de entrega y transporte, como Uber, Rappi y Didi, han reafirmado su disposición para dialogar con el gobierno. Buscan una reforma que garantice tanto la flexibilidad como la independencia en su modelo laboral. Sin embargo, insisten en que la discusión legal debe centrarse en estos principios.
Amparo ante la SCJN
Recientemente, los repartidores de estas plataformas presentaron un amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Esto ocurrió debido a la implementación del artículo 307 TER del Código Fiscal de la Ciudad de México. Esta no es la primera vez que estas empresas solicitan mantener un modelo de trabajo flexible.
La Alianza In México, que incluye a Uber, Rappi y Didi, indicó en un comunicado que es esencial enfocar el diálogo en lo que los repartidores valoran más: la flexibilidad y la independencia. “Debemos trabajar juntos para diseñar políticas que preserven elementos clave del modelo”, afirmaron.
La Alianza también pide que la reforma se construya en consenso con las empresas de aplicaciones y los trabajadores. Guillermo Malpica, director ejecutivo, comentó que “el diseño de una política pública efectiva debe abordar las necesidades no satisfechas de la población a través de un proceso inclusivo”. Añadió que México tiene la oportunidad de establecer un modelo internacional único que involucre a todos los actores.
Un estudio de Buendía & Márquez, financiado por las plataformas, señala que estas aplicaciones ofrecen oportunidades de ingresos a aproximadamente 2.5 millones de personas en el país.
Respuesta a la presidenta Sheinbaum
Esta postura surge en respuesta a las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien reafirmó en un evento en el zócalo de la Ciudad de México que su gobierno buscará reformar el marco legal para proteger a los conductores y repartidores. No es la primera vez que aborda este tema, ni que las plataformas piden un modelo laboral flexible.
La Alianza In México también destacó la reforma a la Ley del Seguro Social, que permite la afiliación voluntaria de trabajadores independientes al régimen del IMSS. Consideran que esto es un avance significativo y están dispuestos a contribuir.
Propuesta de seguridad social
Las plataformas han manifestado su interés por contribuir a la seguridad social de los repartidores. Sin embargo, desean hacerlo sin asumir el rol de empleadores, limitando así los beneficios a quienes realmente trabajan.
La flexibilidad se presenta como una de las principales demandas de los trabajadores de plataformas y es clave en su atractivo laboral. Este modelo permite operar sin un reconocimiento formal de relación laboral. Las empresas han admitido que su modelo no está diseñado para que los repartidores y conductores sean considerados empleados subordinados.
Intentos de regulación
Históricamente, ha habido intentos de regular el trabajo en plataformas digitales. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social había expresado interés en una reforma que reconozca los derechos laborales de estos trabajadores, aunque el proyecto aún no se ha implementado.

¿Socios o trabajadores?
Investigaciones de organismos internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sugieren que las condiciones laborales de los repartidores se asemejan a una situación de empleo subordinado. Aunque las plataformas los presentan como “socios”, en realidad, el uso de algoritmos y la supervisión pueden parecerse a una relación jefe-empleado.
La OIT destaca que la flexibilidad puede convertirse en una fuente de restricciones. “Esta flexibilidad puede estar ligada a ingresos irregulares e impredecibles, lo que lleva a los trabajadores a permanecer conectados por miedo a ser penalizados”, señala el informe.
En promedio, los conductores de aplicaciones trabajan 67 horas a la semana, mientras que los repartidores alcanzan las 59 horas. Estas cifras son similares o superiores a las de un empleo subordinado a tiempo completo. Aunque la flexibilidad es atractiva, el uso de algoritmos dificulta la conciliación entre la vida laboral y personal.




