- Dos menores, de 8 y 10 años, murieron durante la misa de inicio de curso escolar
- El atacante, armado con un rifle, una escopeta y una pistola, se quitó la vida tras el ataque
- Autoridades locales y federales, incluido el FBI, investigan los hechos
El ataque
Un tiroteo registrado la mañana de este miércoles en la Annunciation Catholic School, ubicada en el sur de Minneapolis, dejó un saldo de dos niños muertos, de 8 y 10 años, y 17 personas heridas, entre ellas 14 menores. El ataque ocurrió a las 8:30 horas, durante la misa que daba inicio al ciclo escolar.
El jefe de policía, Brian O’Hara, informó que el agresor disparó “docenas de veces” desde el exterior hacia los alumnos que se encontraban en la iglesia. El sospechoso, de aproximadamente 20 años, estaba armado con un rifle, una escopeta y una pistola, y se quitó la vida en el estacionamiento del recinto.
Víctimas y atención médica
De los heridos, al menos siete permanecen en estado crítico. El hospital Hennepin Healthcare confirmó que recibió nueve pacientes pediátricos de entre 6 y 14 años y dos adultos, de los cuales cuatro requirieron cirugía inmediata. Hasta el momento, ninguno ha sido dado de alta.
Reacciones oficiales
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, condenaron la violencia y expresaron condolencias a las familias. Walz declaró que “los primeros días del curso escolar quedaron marcados por este acto violento”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la Casa Blanca y el FBI monitorean la situación y pidió oraciones por las víctimas.
Investigación en curso
Agentes del FBI, la ATF, la Patrulla Estatal y el Departamento de Policía de Minneapolis acudieron a la zona para asegurar el área y abrir una investigación. Las autoridades confirmaron que el atacante actuó solo, aunque continúan indagando su perfil y los motivos.
Una escuela con historia
La Annunciation Catholic School fue fundada en 1924 y atiende a estudiantes desde preescolar hasta octavo grado. El ataque ocurrió durante la misa de bienvenida al nuevo ciclo escolar, lo que generó escenas de pánico entre alumnos y padres. Testigos relataron que los niños huyeron ensangrentados, mientras otros permanecieron resguardados dentro de las aulas hasta que la policía controló la situación.




