- El proyecto recibirá más de 24 mil millones de pesos en subsidios durante 2026.
- Solo 3% de sus recursos provendrán de ingresos propios, hoy detenidos por el accidente de diciembre.
- Especialistas advierten baja demanda, altos costos fijos y falta de planeación técnica.
El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec operará este año prácticamente con recursos públicos. De acuerdo con el presupuesto aprobado por el Congreso, el proyecto contará con 24 mil 296 millones de pesos en subsidios, monto que cubrirá 97% de sus gastos de operación, mientras que apenas 3% corresponderá a ingresos propios, hoy afectados porque el servicio permanece suspendido tras el descarrilamiento ocurrido el 28 de diciembre de 2025.
Se trata del sexto accidente registrado desde que el tren inició operaciones comerciales en diciembre de 2023. El proyecto fue presentado como una alternativa logística para transporte de carga y pasajeros, con la intención de competir con el Canal de Panamá y detonar el desarrollo del sureste del país.
Ingresos mínimos y demanda limitada
Aunque los reportes oficiales muestran un crecimiento anual de 6% en el número de pasajeros, especialistas señalan que la demanda real es baja, con un promedio estimado de 5 mil usuarios mensuales. Esta cifra resulta insuficiente frente a los elevados costos de operación, mantenimiento e infraestructura.
Además, el descarrilamiento dejó al proyecto sin ingresos por servicios, pero con gastos adicionales derivados de la reparación de vías y del equipo rodante dañado.
Críticas a la planeación del proyecto
Expertos en infraestructura advierten que el Tren Interoceánico se desarrolló sin estudios públicos de factibilidad técnica, económica y legal, ni un Plan Maestro con proyecciones claras de demanda y rentabilidad. A ello se suma que el modelo de ejecución replicó prácticas observadas en otros proyectos ferroviarios recientes, con información limitada sobre aforos reales y viabilidad financiera.
En este contexto, se plantea que el gobierno federal debe definir si el proyecto tendrá un enfoque estrictamente económico o si su permanencia se justificará por beneficios sociales y estratégicos, aun cuando dependa de subsidios elevados.
Comparación con otros proyectos ferroviarios
Para 2026, el Tren Maya recibirá 30 mil 744 millones de pesos en subsidios, apenas 6% más que el Tren Interoceánico, aunque su red ferroviaria es cinco veces mayor. En el caso del Interoceánico, los recursos seguirán destinándose a obras complementarias como muros de contención, reforzamiento de taludes, rehabilitación de vías y mejoras en balasto y durmientes.
Las lluvias intensas del último año obligaron a realizar trabajos de mantenimiento en varios tramos, incluido el que finalmente colapsó, sin que el servicio se suspendiera de manera preventiva.
Accidente con saldo mortal
El descarrilamiento del 28 de diciembre ocurrió en una zona de curvas en Nizanda, Oaxaca. El siniestro dejó 14 personas fallecidas y decenas de heridos, lo que intensificó los cuestionamientos sobre la seguridad y la operación del proyecto.
Una apuesta de largo plazo
Tanto el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador como el de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo han defendido el impulso a los trenes de pasajeros como una estrategia transexenal para reducir la desigualdad regional y atraer inversión al sureste del país.
No obstante, especialistas subrayan que, para sostener estos proyectos en el tiempo, será necesario incrementar su rentabilidad, atraer inversión privada y redefinir su modelo operativo, de lo contrario, el nivel de subsidios podría volverse insostenible.



