- Ocho muertos en Pakistán y tres en India tras los ataques.
- Las tensiones aumentan desde el atentado en Cachemira del 22 de abril.
- La comunidad internacional pide contención para evitar una escalada.
Al menos 11 civiles perdieron la vida en bombardeos entre India y Pakistán durante la noche del martes y la madrugada del miércoles, en medio de un nuevo repunte de tensiones entre ambos países, que poseen armamento nuclear.
Según informaron las autoridades, ocho de las víctimas mortales se registraron en Pakistán y tres en India. La reciente oleada de violencia comenzó tras un atentado perpetrado el pasado 22 de abril en la región de Cachemira bajo control indio, que dejó 26 muertos. Nueva Delhi responsabilizó a Islamabad por este ataque, algo que el gobierno pakistaní niega rotundamente.
Cachemira, de mayoría musulmana, ha sido motivo de disputa entre India y Pakistán desde su independencia del Reino Unido en 1947, y continúa siendo un foco de tensión.
Después de varios días de tiroteos en la Línea de Control, que actúa como frontera de facto, el gobierno indio declaró que había atacado “infraestructuras terroristas en Pakistán […] desde donde se organizaban y dirigían ataques terroristas”.
El teniente general Ahmed Chaudhry, portavoz del ejército pakistaní, informó que entre los ocho fallecidos en su territorio había una niña de tres años. Además, señaló que 35 personas resultaron heridas y dos permanecen desaparecidas.
Tras los bombardeos, se escucharon fuertes explosiones en Cachemira. Corresponsales de la AFP en el lado indio reportaron que las detonaciones se percibían cada vez más cerca de la Línea de Control. El ejército indio, por su parte, denunció que Pakistán efectuó disparos de artillería contra sectores indios de Cachemira, dejando tres civiles muertos.
Además, una fuente de seguridad reveló que tres aviones de combate indios se estrellaron este miércoles en territorio indio por causas aún no esclarecidas. Los restos de dos de estas aeronaves fueron localizados en Cachemira, mientras que el tercero fue hallado en el estado de Punyab, fronterizo con Pakistán.
El ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, advirtió: “La respuesta ha empezado y, si Dios quiere, se acentuará (…) No hará falta mucho tiempo para solucionar el problema”.
La posibilidad de un conflicto a gran escala entre estas dos potencias nucleares ha despertado preocupación en el ámbito internacional. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, llamó a ambos gobiernos a “distender la situación y evitar una nueva escalada”, mientras que la ONU pidió “la máxima moderación” a ambas partes.





