- En una ceremonia solemne, 137 jueces y magistrados electos por voto popular asumieron oficialmente su cargo en el TSJ-CDMX.
- El magistrado Rafael Guerra recordó que “la toga no es un privilegio, sino una responsabilidad” al servicio de la justicia y la sociedad.
- La investidura contó con la presencia de Clara Brugada, Yasmín Esquivel y legisladores locales, quienes resaltaron el carácter histórico del proceso.
Ceremonia de investidura
En un acto solemne realizado en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJ-CDMX), se impuso la toga a 137 jueces y magistrados electos por voto popular en junio pasado. El grupo está integrado por 34 magistrados, 98 jueces y 5 integrantes del Tribunal de Disciplina Judicial, quienes rindieron protesta previamente ante el Congreso local.
Mensaje del presidente saliente
El magistrado Rafael Guerra Álvarez, presidente saliente del TSJ, encabezó la ceremonia acompañado de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, la ministra de la Suprema Corte, Yasmín Esquivel Mossa, y legisladores locales. En su discurso, Guerra destacó que la toga representa una gran responsabilidad y no un privilegio.
“Cada sentencia debe ser un rayo de luz para quienes claman justicia. Servir a la justicia no es servir al poder ni al mercado, sino a la prosperidad y felicidad humanas”, afirmó.
Carácter histórico del proceso
La investidura fue considerada un hecho histórico, al tratarse de la primera generación de jueces y magistrados electos por la ciudadanía. Autoridades presentes coincidieron en que este proceso marca un cambio en la impartición de justicia en la capital, al poner en el centro la rendición de cuentas y la legitimidad social.

