Una vacuna en fase de pruebas logró generar niveles bajos de anticuerpos necesarios para atacar el VIH. Es un primer paso, aunque sumamente relevante, para prevenir la infección.

Avance en la investigación de la vacuna contra el VIH
“Se trata de uno de los estudios más trascendentales sobre la vacuna contra el VIH hasta la fecha”, opina Glenda Gray, presidenta y CEO de South African Medical Research Council.
Desde que se identificó en 1983, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ha infectado a más de 85 millones de personas y ha causado alrededor de 40 millones de muertes en todo el mundo. Aunque el medicamento conocido como profilaxis preexposición, o PrEP, es capaz de reducir significativamente el riesgo de contraer el VIH, debe tomarse todos los días para ser eficaz. Una vacuna que proporcione una protección duradera ha sido un desafío persistente para los investigadores.
Progreso en América Latina
En América Latina, 30 jóvenes se infectan diariamente por primera vez con VIH. Las niñas, adolescentes y mujeres son las más afectadas por la epidemia del VIH.
Anticuerpos ampliamente neutralizantes para una vacuna contra el VIH
Una vacuna experimental desarrollada en la Universidad de Duke (Carolina del Norte, EE.UU.) desencadenó un tipo escurridizo de anticuerpo ampliamente neutralizante en un pequeño grupo de personas inscritas en un ensayo clínico de 2019. Los hallazgos se publicaron en la revista científica Cell. “Se trata de uno de los estudios más trascendentales sobre la vacuna contra el VIH hasta la fecha”, asegura Glenda Gray, experta en el virus y presidenta y CEO del Consejo Sudafricano de Investigación Médica, quien no participó en el estudio.
Hace unos años, un equipo de Scripps Research y de la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el SIDA (IAVI) demostró que era posible estimular las células precursoras necesarias para fabricar estos anticuerpos poco comunes en las personas. El estudio de Duke da un paso más para generar estos anticuerpos, aunque a niveles bajos. “Se trata de una proeza científica y da grandes esperanzas de que sea posible elaborar un régimen de vacunas contra el VIH que dirija la respuesta inmunitaria por el camino que se requiere para la protección”, resalta Gray.
Cómo funcionan las vacunas
Las vacunas entrenan al sistema inmunitario para que reconozca un virus u otro patógeno. Introducen algo que se parece al virus, un trozo o una versión debilitada, incitando a las células B del organismo a producir anticuerpos protectores contra él. Estos anticuerpos permanecen, de modo que cuando una persona se encuentra con el virus real, el sistema inmunitario lo recuerda y está preparado para atacar.
Desafíos únicos del VIH
Mientras que los investigadores fueron capaces de producir vacunas contra el COVID-19 en cuestión de meses, crear una contra el VIH ha resultado mucho más complicado. El problema es la naturaleza única del virus. El VIH muta con rapidez, lo que significa que rápidamente burla las defensas del organismo. También se integra en el genoma humano a los pocos días de la exposición, escondiéndose del sistema inmunitario. “Algunas partes del virus se parecen a nuestras propias células, y no nos gusta fabricar anticuerpos contra nosotros mismos”, comenta Barton Haynes, director del Instituto de Vacunas Humanas de Duke y uno de los autores del artículo.
Anticuerpos ampliamente neutralizantes
Los anticuerpos concretos que interesan a los investigadores se conocen como anticuerpos ampliamente neutralizantes, que reconocen y bloquean distintas versiones del virus. Debido a la naturaleza cambiante del VIH, hay dos tipos principales y cada uno posee varias cepas. Una vacuna eficaz tendrá que dirigirse a muchas de ellas.
Estudio y hallazgos recientes
Algunas personas infectadas con el VIH generan anticuerpos ampliamente neutralizantes, aunque a menudo se requieren años viviendo con el virus para conseguirlo. Incluso entonces, los individuos no los producen en cantidad suficiente para combatir el virus. Estos anticuerpos especiales son fabricados por células B inusuales que están cargadas de mutaciones que han adquirido con el tiempo como reacción a los cambios del virus dentro del organismo. “Son anticuerpos raros”, destaca Haynes. “El cuerpo no los elabora fácilmente”.
Objetivo del equipo de investigación
Haynes y sus colegas pretendían acelerar ese proceso en personas sanas y seronegativas. Su vacuna emplea moléculas sintéticas que imitan una parte de la capa externa del VIH, denominada región externa próxima a la membrana. Esta zona permanece estable incluso cuando el virus muta. Los anticuerpos contra esta región son capaces de bloquear muchas cepas circulantes del VIH. El ensayo incluyó a 20 participantes sanos seronegativos. De ellos, 15 recibieron dos de las cuatro dosis previstas de la vacuna en investigación, y cinco solo tres dosis. El estudio se interrumpió cuando un participante experimentó una reacción alérgica no peligrosa. El equipo descubrió que la reacción se debía probablemente a un aditivo de la vacuna, que planean eliminar en futuras pruebas.
Resultados prometedores
Aun así, constataron que dos dosis de la vacuna bastaban para inducir niveles bajos de anticuerpos ampliamente neutralizantes en pocas semanas. Las células B parecían permanecer en un estado de desarrollo que les permitía seguir adquiriendo mutaciones, evolucionando junto con el virus. Los investigadores probaron los anticuerpos en muestras de VIH en el laboratorio y descubrieron que eran capaces de neutralizar entre el 15% y el 35% de ellas.
Desafíos restantes
Jeffrey Laurence, asesor científico de la Fundación para la Investigación sobre el SIDA (amfAR) y profesor de medicina en el Weill Cornell Medical College, manifiesta que los hallazgos representan un avance, pero que siguen existiendo retos. “Traza un camino para el desarrollo de la vacuna, pero queda mucho trabajo por hacer”, afirma. Una vacuna tendría que generar niveles de anticuerpos significativamente más altos y ser capaz de neutralizar con mayor eficacia. Lo ideal sería una vacuna que se administre en una sola aplicación. “Si alguna vez vas a tener una vacuna que sea útil para el mundo, necesitarás que sea de una sola dosis”, afirma.
Dirigirse a más regiones de la envoltura del virus produciría una respuesta más contundente. Haynes asegura que el siguiente paso es diseñar una vacuna con al menos tres componentes, todos destinados a regiones distintas del virus. El objetivo es guiar a los linfocitos B para que se conviertan en neutralizadores mucho más potentes. “Seguiremos avanzando y aprovechando lo que hemos aprendido”.




