- Ciudadanos comienzan a invertir como muestra de apoyo frente a tensiones con Estados Unidos
- Desde principios de abril, las bolsas chinas han recibido importantes flujos de inversión minorista
- Las acciones respaldadas por el Estado ganan fuerza como respuesta a la guerra comercial
Cao Mingjie, diseñador de interiores en la provincia de Cantón, decidió ingresar al mundo de las inversiones bursátiles tras los anuncios del presidente Donald Trump del 2 de abril, que intensificaron el conflicto comercial entre China y Estados Unidos con nuevos “aranceles recíprocos”.
Sin experiencia previa en los mercados, Cao optó por invertir 2.000 yuanes mensuales –equivalentes a 274 dólares– en la bolsa local, motivado por el deseo de respaldar a su país en medio de la tensión internacional.
“El objetivo no es ganar dinero. Se trata de contribuir a mi país”, afirmó, indicando que abrió sus cuentas de inversión cuando los aranceles provocaron una fuerte caída en los mercados chinos. Para él, cada ciudadano debe aportar en esta “guerra comercial”.
La iniciativa de Cao no es aislada. Un número creciente de pequeños inversionistas se ha sumado a lo que se denomina el “equipo nacional”, compuesto por actores estatales que buscan reforzar el mercado financiero. Operadores y corredores aseguran que estas compras han favorecido principalmente a sectores alineados con la estrategia económica del gobierno, como el consumo interno, la defensa y los semiconductores.
Este entusiasmo patriótico representa un cambio respecto a la tradicional mentalidad especulativa que predomina entre los inversionistas minoristas. Las autoridades chinas ven con buenos ojos esta tendencia, ya que permite contrarrestar la incertidumbre que ha provocado el conflicto comercial con Washington.
Según cifras de la firma Datayes, a partir del desplome del 4 de abril, las bolsas chinas han recibido entradas netas de inversión minorista por 45.000 millones de yuanes. Esto contrasta con los 91.800 millones de yuanes que salieron del mercado en las seis sesiones anteriores al anuncio de Trump.
En 2015, durante otro colapso bursátil, los inversores estatales y privados mantuvieron una postura dividida. Pero actualmente, ambos sectores parecen alineados frente a la presión externa, aunque algunos pequeños inversionistas estén simplemente aprovechando la intervención estatal para obtener beneficios rápidos.
La caída del 7 de abril, cuando los índices retrocedieron un 7%, activó una respuesta contundente por parte de las entidades financieras chinas. Fondos institucionales respaldados por el Estado prometieron aumentar sus compras, grandes casas de bolsa se comprometieron a sostener los precios, y diversas empresas anunciaron programas de recompra de acciones.
El primer ministro Li Qiang, en un llamado reciente, instó a los líderes gubernamentales a intensificar sus esfuerzos para fortalecer el mercado bursátil.
Tras tocar fondo a inicios de abril con su nivel más bajo en siete meses, el mercado ha recuperado un 8%. En lo que va del mes, la baja acumulada es de solo un 1,3%, mientras que en Estados Unidos los índices han caído más de un 8%.
“Consideramos que el mercado de acciones A en China tiene un valor estratégico creciente”, señaló Meng Lei, estratega de renta variable de UBS Securities. A su juicio, el sentimiento patriótico ha contribuido a “restaurar significativamente la confianza de los inversionistas”.





