- Líderes del G7 buscan desescalar tensiones en Medio Oriente ante riesgo global
- Trump propone incluir a China en el G7 y reabrir la puerta a Rusia
- Estados Unidos insiste en aranceles y acuerdos comerciales como prioridad
La cumbre del Grupo de los Siete (G7) comenzó este lunes con una prioridad urgente: contener el conflicto entre Israel e Irán, que ha escalado en medio de tensiones por el programa nuclear iraní. A la par, el presidente estadounidense Donald Trump hizo un llamado directo a ambas naciones para que inicien negociaciones: “Deberían hablar, y deberían hacerlo de inmediato”, declaró.
Durante la jornada, el primer ministro británico, Keir Starmer, advirtió que el conflicto amenaza con agravar la situación en Gaza y golpear la economía mundial. “El riesgo de una escalada es evidente y sus consecuencias serían enormes”, afirmó, tras conversar directamente con Trump.
El canciller alemán, Friedrich Merz, anunció que Alemania propondrá un comunicado conjunto del G7 que subraye que Irán no debe adquirir material para armas nucleares bajo ninguna circunstancia.
Sin embargo, el enfoque de Trump pareció centrarse más en su agenda comercial. En su reunión con el primer ministro canadiense, Mark Carney, insistió en que el comercio será su prioridad en la cumbre, e incluso sugirió reintegrar a Rusia al G7 y sumar a China, argumentando que excluirlos ha sido un error.
La cumbre se desarrolla bajo fuerte tensión internacional, marcada por guerras sin resolver en Ucrania y Gaza, el nuevo conflicto entre Israel e Irán, y desafíos globales como el cambio climático, la migración, el tráfico de drogas, y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial.
Carney reconoció la complejidad del momento: “Estamos en un punto de inflexión histórico. El mundo es hoy más dividido y más peligroso”, dijo al presidente estadounidense.
Trump, por su parte, dejó entrever su visión unilateral al declarar: “Tenemos nuestros acuerdos comerciales. Solo hay que enviar una carta con lo que se tiene que pagar”, minimizando el consenso multilateral que tradicionalmente caracteriza al G7.

Este año no se espera una declaración conjunta, lo que evidencia las diferencias internas. Trump ha mantenido su política de altos aranceles —incluidos impuestos del 25% sobre acero, aluminio y autos, y del 10% sobre la mayoría de las importaciones— que han afectado a socios como Japón, México y Canadá.
Además, advirtió que podría aumentar aún más las tarifas tras el 9 de julio, una vez que venza el actual periodo de negociación. Aunque el Reino Unido logró un marco con cuotas para mitigar los efectos, el arancel base se mantiene.
A nivel bilateral, Trump sostendrá reuniones con líderes como Claudia Sheinbaum, presidenta de México; Volodymyr Zelenskyy, de Ucrania; y los mandatarios del Reino Unido, Alemania y Canadá. Zelenskyy anticipó que solicitará un nuevo paquete de defensa para su país.
Merz reconoció que no se alcanzará una solución en esta cumbre, pero consideró posible avanzar “en pequeños pasos”. Mientras tanto, Trump continúa con la difícil tarea de mantener su política comercial agresiva sin romper con aliados estratégicos que han comenzado a cuestionar la relación con Estados Unidos.




