- El Gobierno realizará un pozo experimental para determinar si es viable utilizar agua salada en proyectos de fracking.
- Un comité de 54 especialistas recomendó evaluar únicamente zonas de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas para futuras pruebas.
- Organizaciones ambientales mantienen sus críticas por los posibles impactos en el agua, el suelo, la biodiversidad y el clima.
Gobierno evaluará la viabilidad del fracking con agua salada
El Gobierno de México inició una nueva etapa de evaluación para determinar si la fracturación hidráulica, conocida como fracking, puede aplicarse de forma sustentable para aprovechar los yacimientos de gas natural no convencional del país.
Durante su conferencia matutina del 6 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que la prioridad será verificar la existencia de agua salada en el subsuelo profundo, con el fin de evitar el uso de agua destinada al consumo humano.
La mandataria explicó que, antes de tomar cualquier decisión, se realizará un pozo experimental para confirmar la disponibilidad de este recurso y continuar con el análisis técnico recomendado por especialistas.
Comité científico plantea condiciones para avanzar
El análisis está a cargo del Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural No Convencional, integrado por 54 especialistas nacionales e internacionales.
Entre sus principales recomendaciones destacan:
- Utilizar exclusivamente agua salada durante los procesos de extracción.
- Garantizar la protección de los acuíferos de agua potable.
- Implementar programas permanentes de monitoreo ambiental.
- Reciclar al menos el 75% del agua utilizada.
- Limitar el uso de sustancias químicas peligrosas.
- Consultar previamente a las comunidades cercanas a los proyectos.
El comité también sugirió analizar experiencias regulatorias implementadas en Canadá, Estados Unidos y Noruega, países con una amplia trayectoria en la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Las zonas donde podrían realizarse las primeras pruebas
Los especialistas recomendaron concentrar los estudios iniciales en dos regiones con importantes reservas de gas natural:
- Cuenca Sabinas-Burro-Picachos, ubicada entre Coahuila y Nuevo León.
- Cuenca de Burgos, localizada principalmente en el noreste de Tamaulipas.
En contraste, descartaron desarrollar proyectos en la cuenca Tampico-Misantla, debido a criterios relacionados con la biodiversidad, la densidad poblacional y la protección ambiental.
¿Qué es el fracking y cómo funciona?
La fracturación hidráulica es una técnica utilizada para extraer gas natural y petróleo atrapados en formaciones rocosas profundas.
El procedimiento consiste en perforar el subsuelo e inyectar agua, arena y aditivos químicos a muy alta presión para fracturar la roca y liberar los hidrocarburos.
Esta tecnología ha permitido incrementar significativamente la producción energética en países como Estados Unidos; sin embargo, continúa siendo objeto de un intenso debate por sus posibles impactos ambientales.
Persisten las preocupaciones ambientales
Diversas organizaciones científicas y ambientales sostienen que el fracking implica riesgos importantes que deben ser considerados antes de su implementación.
Entre los principales señalamientos se encuentran:
- Alto consumo de agua durante la perforación de cada pozo.
- Posible contaminación de acuíferos por el manejo de fluidos y sustancias químicas.
- Emisiones de metano, un gas con elevado potencial de calentamiento global.
- Riesgo de sismos inducidos asociados con la inyección de aguas residuales en el subsuelo.
- Alteración de ecosistemas y fragmentación de hábitats por el desarrollo de infraestructura energética.
Estos riesgos han llevado a organizaciones ambientalistas a cuestionar el concepto de “fracking sustentable”, al considerar que los impactos inherentes al proceso no pueden eliminarse completamente.
El Gobierno aún no autoriza proyectos de explotación
La administración federal aclaró que no existe una autorización para iniciar operaciones comerciales de fracking.
Las autoridades señalaron que primero concluirán los estudios científicos, evaluarán la disponibilidad de agua salada, analizarán la viabilidad ambiental y realizarán consultas con las comunidades involucradas.
En caso de que los resultados no sean favorables, el Gobierno indicó que continuará impulsando otras alternativas energéticas de menor impacto ambiental, como el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde.




