• Podrán desestimar casos considerados sin mérito sin necesidad de audiencia previa
• La medida busca reducir el rezago de casi 4 millones de casos migratorios
• Expertos advierten que podría facilitar deportaciones rápidas y generar abusos
El gobierno del presidente Donald Trump instruyó a los jueces de inmigración a rechazar solicitudes de asilo que consideren “deficientes”, sin necesidad de realizar una audiencia. Esta nueva política podría acelerar las deportaciones y disminuir el gran rezago que enfrentan los tribunales migratorios.
La orden fue emitida por la Oficina Ejecutiva de Revisión de Casos de Inmigración (EOIR), entidad del Departamento de Justicia encargada de supervisar las cortes de inmigración. Según un memorando reciente, los jueces tienen la facultad legal de negar solicitudes de asilo sin audiencia cuando estas presentan fallas claras o incumplen con los requisitos establecidos por ley.
La normativa vigente ya contempla que una audiencia adicional no es necesaria cuando un juez determina que una solicitud está sujeta a causales obligatorias de denegación.

Sirce Owen, directora interina de EOIR, justificó la medida al señalar que los jueces deben administrar de forma más eficiente sus expedientes. Actualmente, los tribunales de inmigración acumulan casi cuatro millones de casos pendientes.
Fernando Romo, abogado de inmigración y asesor de la Asociación de Salvadoreños de Los Ángeles (Asosal), advirtió que esta directiva busca cerrar casos rápidamente para facilitar deportaciones. “Vamos a ver muchos abusos de algunos jueces que se sentirán con poder para rechazar casos sin darles una oportunidad justa”, afirmó.
No es la primera vez que Donald Trump impulsa acciones para acelerar los fallos migratorios. Durante su primer mandato intentó imponer cuotas a los jueces, sin lograr detener el crecimiento del rezago, que se arrastra desde gobiernos anteriores, incluido el de Barack Obama.




