Un avance científico de gran relevancia ha identificado por primera vez la causa detrás de la enfermedad de Parkinson, una de las enfermedades neurodegenerativas de más rápido crecimiento. Este descubrimiento promete cambiar el enfoque del tratamiento de esta condición y abrir el camino a nuevos medicamentos.
Durante décadas, los expertos han relacionado la proteína PINK1 con el Parkinson, pero nunca se había logrado visualizar cómo esta proteína humana interactúa con las mitocondrias dañadas de las células. Sin embargo, un equipo de científicos ha resuelto este misterio, identificando cómo se activa la mutación y cómo esto podría ser aprovechado para detener o ralentizar la progresión de la enfermedad.
El equipo de investigadores del Instituto Walter y Eliza Hall, en Australia, ha publicado sus hallazgos en la revista Science, donde describen por primera vez la estructura de la proteína PINK1 y su mecanismo de acción, detallando cómo se adhiere a las mitocondrias para impedir su funcionamiento normal. Este proceso se ve alterado en las personas con Parkinson, especialmente aquellas con mutaciones en la proteína.
El Parkinson puede tardar años en diagnosticarse y se caracteriza por una variedad de síntomas, entre ellos temblores, problemas cognitivos y dificultades para controlar el movimiento. Más de 11 millones de personas en el mundo sufren esta enfermedad, que actualmente no tiene cura. Aunque existen tratamientos que alivian los síntomas, la causa subyacente sigue siendo un misterio.
Una de las características principales de esta enfermedad es la muerte de células cerebrales, un proceso que ocurre a un ritmo mucho más lento en comparación con otros tipos de células del cuerpo. Cuando las mitocondrias de las células cerebrales están dañadas, dejan de generar energía y liberan toxinas. En una persona sana, este daño es reparado mediante un proceso conocido como mitofagia, pero en aquellos con Parkinson, este mecanismo se ve interrumpido debido a la mutación de la proteína PINK1.

Según el profesor David Komander, líder del estudio, “Este hallazgo es un hito en la investigación sobre el Parkinson. Es fascinante poder ver cómo PINK1 se une a las mitocondrias y cómo esto puede cambiar el curso de la enfermedad”.
El Dr. Richard Ellis, neurólogo consultor, subrayó la importancia del hallazgo, destacando que podría abrir nuevas vías para estrategias terapéuticas innovadoras. Por su parte, el Dr. Zhi Yao de Life Arc destacó que comprender estos procesos ofrece la oportunidad de acelerar el desarrollo de medicamentos no solo para el Parkinson, sino también para otras enfermedades similares.




