El pasado 2 de abril, el gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, implementó un paquete de aranceles recíprocos como parte de su estrategia para equilibrar las condiciones del comercio internacional. Sin embargo, México quedó excluido de estas nuevas medidas, gracias a las protecciones que ofrece el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Aunque Trump había amenazado con imponer un arancel del 25% a productos mexicanos, los términos del T-MEC evitaron su aplicación. Por tanto, todos los productos que cumplan con las disposiciones del tratado siguen ingresando a Estados Unidos con una tarifa del 0%. Solo aquellas mercancías que no se ajusten al acuerdo enfrentarán un gravamen del 25%, mientras que productos específicos como la energía y el potasio tendrán una tarifa del 10%.
¿Qué son los aranceles recíprocos?
Los aranceles son impuestos aplicados a productos importados, con el objetivo de proteger la industria nacional y equilibrar el comercio internacional. En el caso de los aranceles recíprocos, estos funcionan como una respuesta directa a los aranceles que otros países imponen sobre bienes estadounidenses.
La idea es simple: si un país grava los productos de EE. UU., Washington responde con un arancel equivalente. Así lo explicó el propio Trump, quien citó ejemplos como el arancel del 100% que India impone a las motocicletas Harley-Davidson, frente al 2.5% que EE. UU. cobra por motocicletas importadas desde India.
El T-MEC como escudo para México
El T-MEC garantiza un marco de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. Por tanto, mientras México mantenga sus compromisos de acceso sin aranceles a productos estadounidenses, sus exportaciones seguirán protegidas contra medidas recíprocas.
La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, reiteró recientemente que las exportaciones mexicanas continúan seguras bajo los términos del T-MEC, siempre que cumplan con las reglas de origen y los criterios establecidos en el tratado.
Este blindaje comercial permite a México mantener estabilidad en su relación económica con EE. UU., incluso en un contexto de tensiones comerciales globales.




