En un ataque nocturno, el ejército israelí golpeó una escuela que albergaba a desplazados palestinos en el centro de Gaza, dejando un saldo trágico de más de 30 personas fallecidas, incluidos 23 mujeres y niños. Según funcionarios locales de salud, el ataque se produjo mientras Israel llevaba a cabo una nueva campaña aérea y terrestre en la Franja de Gaza para perseguir a milicianos de Hamás.
Testigos relatan que los misiles alcanzaron las salas donde se refugiaban familias en la escuela Al-Sardi, administrada por la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA).
Los heridos fueron trasladados al hospital Mártires de Al-Aqsa, que ya estaba sobrepasado por la llegada constante de ambulancias debido a la incursión en el centro de Gaza.
El ejército israelí afirmó que milicianos de Hamás utilizaban la escuela como refugio y base de operaciones, aunque no ofreció pruebas inmediatas. Esta escalada de violencia se produce en medio de un prolongado conflicto en Gaza, con consecuencias devastadoras para los civiles atrapados en el fuego cruzado.
La comunidad internacional ha expresado preocupación por el deterioro de la situación humanitaria en la región, mientras Israel y Hamás continúan con sus operaciones militares.
Las negociaciones de cese el fuego propuestas por Estados Unidos han enfrentado obstáculos, con Israel buscando la destrucción total de Hamás y el grupo armado exigiendo la retirada de las fuerzas israelíes como condición previa.
El gobierno de Netanyahu ha enfrentado presiones internas, con miembros de ultraderecha amenazando con romper la coalición si se firma un acuerdo de cese el fuego. Mientras tanto, las comunidades de Gaza, atrapadas en el conflicto, siguen sufriendo las consecuencias devastadoras de la guerra en curso.





