- Pentágono confirma despliegue de 700 marines en la ciudad; 200 ya operan en un edificio federal.
- La medida responde a protestas contra redadas migratorias ordenadas por Trump.
- Autoridades locales rechazan la militarización y exigen la salida del ICE de la ciudad.
El Pentágono confirmó este viernes el despliegue de marines en Los Ángeles, una medida poco habitual en territorio nacional, tomada ante las crecientes protestas contra las redadas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump.
Según el general Scott Sherman, dos compañías llegaron al edificio federal Wilshire, en el centro de la ciudad, durante la noche y comenzaron operaciones este mediodía. Este inmueble alberga oficinas del FBI y servicios para veteranos.
Unos 200 marines ya resguardan esa instalación, y el despliegue total autorizado alcanza los 700 elementos. El Ejército aclaró que los soldados no realizarán tareas policiales ni detenciones, y su función será únicamente de resguardo.
La medida se da tras una decisión de la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, que revirtió temporalmente un fallo que bloqueaba la movilización de tropas. Trump celebró el dictamen en su red Truth Social, escribiendo: “¡Salvamos Los Ángeles!”.
Las manifestaciones, en su mayoría pacíficas, han sido convocadas por grupos como No Kings, que acusan a la administración de violar derechos civiles y atacar a comunidades migrantes. Para este sábado se prevé una gran jornada de movilizaciones a nivel nacional.

En Los Ángeles, las protestas se han concentrado en el centro de detención federal, donde los marines y la Guardia Nacional han acompañado a agentes del Servicio de Inmigración (ICE) en sus operaciones.
Ante esta situación, la alcaldesa Karen Bass impuso un toque de queda nocturno en parte del centro de la ciudad. “La paz comienza con la salida del ICE de Los Ángeles”, declaró.
Líderes estatales y locales han mostrado su rechazo al uso de fuerzas federales activas en este tipo de operativos. No se veía una movilización militar similar desde 1992, cuando se recurrió al Ejército para controlar los disturbios tras la absolución de los policías que agredieron a Rodney King.

