• Al menos 12 muertos y más de 60 heridos dejó el ataque ruso del 25 de mayo en Ucrania.
• Fuerzas ucranias derribaron la mayoría de los 370 drones y misiles lanzados.
• Moscú y Kiev intercambiaron mil prisioneros de guerra en el mayor acuerdo desde 2022.
En medio de la guerra que inició hace más de tres años, Rusia llevó a cabo un ataque aéreo sin precedentes la madrugada del 25 de mayo, lanzando 300 drones y 70 misiles contra varias regiones de Ucrania. El bombardeo dejó un saldo de al menos 12 personas muertas, más de 60 heridas y alrededor de 80 edificaciones dañadas, provocando incendios en distintas zonas del país, incluidas Kiev y otras doce regiones.
El ejército ucranio reportó que logró interceptar 266 drones y 45 misiles, aunque varios de los proyectiles alcanzaron sus objetivos. El canciller Andrii Sybiha calificó el hecho como “el mayor ataque ruso de las últimas semanas”, denunciando que se trató de una noche devastadora para la población civil.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que se usaron “armas de alta precisión” para atacar fábricas militares y centros de inteligencia ucranios, argumentando que todos los objetivos fueron alcanzados.
A pesar de la escalada, Rusia y Ucrania concluyeron este domingo un histórico intercambio de prisioneros de guerra, con la liberación de mil soldados por cada bando, divididos en tres entregas entre el 23 y el 25 de mayo, como parte de los acuerdos firmados en Estambul el pasado 16 de mayo. Se trata del canje más amplio desde que comenzó la invasión en febrero de 2022.
El presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, confirmó la operación y llamó a sus aliados internacionales a intensificar las sanciones contra Rusia para detener los ataques y presionar por el fin del conflicto.
En paralelo, el ejército ruso informó que Ucrania atacó ocho regiones dentro de su territorio, incluyendo la capital, Moscú, donde se interceptaron 110 drones. Rusia también continúa su ofensiva terrestre, con avances en las regiones ucranias de Járkov y Sumy. Según el grupo de ejércitos Norte, el objetivo es crear una “zona sanitaria” en la frontera, asegurando la protección de la población en Kursk, Belgorod y Briansk.




