- El acuerdo busca prevenir, prepararse y responder de forma conjunta ante futuras pandemias
- Es el segundo instrumento legal internacional en salud pública desde 2003
- Se establecen mecanismos de cooperación, equidad y vigilancia sanitaria global
Los 194 países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobaron este martes en Ginebra el Tratado Global sobre Pandemias, un acuerdo sin precedentes que busca mejorar la preparación, prevención y respuesta ante futuras emergencias sanitarias globales.
Este tratado representa el segundo marco legal adoptado en materia de salud pública desde el Convenio Marco para el Control del Tabaco en 2003. Su aprobación fue recibida con una ovación por parte de las delegaciones asistentes a la Asamblea Mundial de la Salud, tras superar tensiones como la amenaza de Eslovaquia de solicitar una votación que habría roto el consenso. Finalmente, dicho país se abstuvo tras negociaciones diplomáticas con sus socios europeos.
El tratado surge como respuesta a las fallas evidenciadas durante la pandemia de covid-19, como la escasez de suministros médicos, la falta de coordinación global y la distribución desigual de vacunas, que afectó gravemente a países con menos recursos.
Según datos de la OMS, la pandemia provocó más de 7 millones de muertes reportadas, aunque se estima que la cifra real podría ser el doble. El impacto económico alcanzó los 12 billones de dólares en pérdidas acumuladas, según el Fondo Monetario Internacional.
Principales ejes del Tratado Global sobre Pandemias:
- Acceso equitativo a recursos sanitarios: Se garantiza el reparto justo de medicamentos, vacunas y tecnologías durante futuras pandemias, priorizando a las poblaciones vulnerables.
- Intercambio de datos y patógenos: Se crea un mecanismo para compartir de forma rápida y equitativa información genética y muestras de virus, asegurando beneficios para los países que los proporcionen.
- Principio de “Una sola salud”: El tratado reconoce la relación entre la salud humana, animal y ambiental, impulsando una vigilancia integrada para detectar brotes originados en animales.
Este acuerdo global es el resultado de tres años de negociaciones impulsadas por el reconocimiento de que los errores del pasado no pueden repetirse. La OMS y sus Estados miembros coincidieron en que se requería un marco legal robusto para enfrentar colectivamente las amenazas sanitarias del futuro.



