- La ceremonia sería parte del Jubileo de los adolescentes este domingo en la Plaza de San Pedro
- Carlo Acutis, considerado el primer santo millennial, fue beatificado tras dos milagros reconocidos por el Vaticano
- Aunque se aplaza la canonización, la misa juvenil seguirá en pie como parte del Año Santo
La canonización de Carlo Acutis, joven italiano conocido por su profunda fe y uso de la tecnología para evangelizar, fue suspendida temporalmente debido a la reciente muerte del Papa Francisco, según confirmó el Vaticano este lunes.
La ceremonia, prevista para el domingo 28 de abril en la Plaza de San Pedro, formaba parte del Jubileo de los adolescentes, un evento que atraería a miles de fieles de diversas partes del mundo. Sin embargo, el fallecimiento del pontífice ha forzado la reorganización de la agenda religiosa en la Santa Sede.
Un joven con legado espiritual y digital
Carlo Acutis, quien murió a los 15 años en 2006 a causa de una leucemia fulminante, ha sido uno de los casos más llamativos en la historia moderna de la Iglesia católica. Su tumba en Asís, donde descansa en una urna de cristal con vestimenta juvenil, se ha convertido en un lugar de peregrinación para fieles que ven en él un modelo de santidad contemporánea.
El camino de Acutis hacia la santidad inició hace más de diez años. En 2018 fue declarado “venerable” por sus virtudes heroicas y, dos años más tarde, fue beatificado tras la validación de un milagro en Brasil: la inexplicable recuperación de un niño enfermo. En 2023, un segundo milagro, relacionado con una estudiante costarricense que sobrevivió a un grave accidente, impulsó su causa rumbo a la canonización.
La misa juvenil sigue en pie
A pesar de la suspensión de la canonización, el Vaticano ha confirmado que la misa para adolescentes contemplada dentro del Jubileo sí se celebrará como estaba programada. Esta decisión forma parte de las actividades del Año Santo, proclamado por el papa Francisco en diciembre pasado.
¿Quién fue Carlo Acutis?
Nacido en Londres el 3 de mayo de 1991, pero criado en Milán, Carlo fue un niño con una vida profundamente espiritual desde temprana edad. A los 7 años ya asistía a misa diaria, rezaba el rosario y participaba activamente en su parroquia, enseñando catecismo y ayudando a personas sin hogar.
Aunque vivía con una gran devoción, también disfrutaba de su juventud: le gustaban los videojuegos, las caminatas y pasar tiempo con amigos. Lo que lo distinguía era su empatía y compromiso social.
Uno de sus mayores aportes fue la creación de una exposición digital de milagros eucarísticos, que documentó más de 100 casos reconocidos por la Iglesia, permitiendo así que muchas personas en todo el mundo conocieran estos hechos a través de internet.
Un ejemplo moderno de fe
Antes de morir, Carlo expresó su deseo de ser sepultado en Asís, ciudad de San Francisco, su santo patrono favorito. Su tumba se ha transformado en símbolo de esperanza para muchos jóvenes católicos, y su vida ha sido considerada un puente entre la espiritualidad tradicional y el mundo digital.


