- Más de 20,000 indígenas exigen justicia en una peregrinación en Chiapas por el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez.
- La Diócesis de San Cristóbal denuncia el aumento de violencia y amenazas en la región, especialmente contra los miembros de la iglesia.
- Los feligreses piden justicia y protecciones para las familias afectadas, además de un freno al crimen organizado.
Más de 20,000 indígenas exigen justicia , principalmente de comunidades rurales, se dieron cita en San Cristóbal de Las Casas, para participar en una peregrinación que originalmente conmemoraba el centenario del nacimiento del obispo Samuel Ruiz García. Sin embargo, esta marcha de fe se transformó rápidamente en una fuerte manifestación de repudio por el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez, ocurrido el 20 de octubre en esta ciudad, así como un llamado a poner fin a las actividades del crimen organizado que asolan a las comunidades chiapanecas.
Los participantes llegaron desde diversas localidades de las regiones Altos, Sierra, Norte y Selva de Chiapas. Durante el recorrido, que se extendió hasta la plaza central de San Cristóbal de Las Casas, ondearon banderas con el lema “Paz” y exhibieron pancartas con mensajes como “Justicia para el padre Marcelo”, “Alto al crimen organizado” y “Fuera la narcopolítica”. A lo largo de la marcha, las imágenes religiosas, las fotografías del sacerdote asesinado y otros símbolos de la fe fueron llevados con esperanza y en reclamo de justicia.

Manifestación de dolor y exigencia de justicia
Los feligreses, al llegar a la Catedral de La Paz, leyeron un comunicado en el que, pese a la tragedia, expresaron su perdón a los agresores del padre Marcelo, pero reiteraron que “desaprobamos este acto y exigimos justicia”. Los organizadores subrayaron que la violencia en el estado no solo ha cobrado vidas, sino que ha generado una creciente ola de desplazamientos forzados, desapariciones de menores, extorsiones y otros crímenes relacionados con el narcotráfico.
En una ceremonia religiosa presidida por los obispos Rodrigo Aguilar y Luis Manuel López Alfaro, miles de personas corearon consignas contra el crimen organizado. El ambiente fue de dolor, pero también de unidad y esperanza. Los feligreses de la Diócesis de San Cristóbal también hicieron un llamado claro: “queremos vivir en paz, sin violencia, en nuestras comunidades, pueblos y ciudades”.
Peligro para los miembros de la iglesia
El Vicario de Justicia y Paz de la Diócesis de San Cristóbal, Miguel Montoya, alertó sobre el aumento de las amenazas y el hostigamiento hacia los miembros de la iglesia local, lo que ha dificultado su labor pastoral. El sacerdote comentó que, desde el asesinato del padre Pérez, se ha intensificado el riesgo para quienes ejercen el servicio religioso en la zona. “Los vehículos y motocicletas con personas encapuchadas nos están hostigando, lo que genera una gran preocupación. La inseguridad en Chiapas ha aumentado, y no solo afecta a los ministros de la iglesia, sino a toda la población”, señaló Montoya.

La lucha por la justicia y la paz en Chiapas
Representantes del pueblo organizado en Chiapas, incluidos miembros del Centro Minerva Bello y abogados que colaboran en la investigación del asesinato, han solicitado protección tanto para los involucrados en el proceso judicial como para la familia del sacerdote. Filiberto Velázquez Florencio, del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, reveló que existen varias líneas de investigación relacionadas con los impactos del crimen organizado en municipios como Pantelhó y Simojovel, donde la violencia ha dejado numerosas víctimas.
Los participantes de la peregrinación también expresaron su esperanza de que las autoridades locales y federales brinden garantías de seguridad para todos los habitantes del estado, no solo para los religiosos. “Pedimos que no cierren los ojos ante la violencia que estamos viviendo en Chiapas”, insistió Montoya.
El llamado a una paz duradera
La participación de los obispos de México y la presencia de figuras como Ana Paula Hernández Romano, coordinadora de los Diálogos Nacionales por la Paz, reforzó el mensaje de paz. “No se puede hablar de paz si no hay justicia ni seguridad”, señaló Hernández, quien destacó que la situación de Chiapas es solo una de muchas en el país donde se debe fortalecer el proceso de gobernanza y erradicar las alianzas entre la política y el crimen organizado.
Mientras tanto, las autoridades siguen sin ofrecer detalles claros sobre el avance de las investigaciones relacionadas con el homicidio del padre Marcelo Pérez, lo que ha generado un clima de incertidumbre y frustración entre los feligreses y la familia del sacerdote asesinado.
La tragedia que ha marcado a la comunidad de San Cristóbal de Las Casas ha galvanizado a miles de chiapanecos en una cruzada por la justicia. En su lucha por erradicar la violencia y el crimen organizado, las voces del pueblo creyente de Chiapas siguen levantándose, no solo para pedir justicia por el padre Marcelo, sino también para reclamar un futuro de paz para todo.





