Un hombre de 51 años, empleado como técnico de exposiciones en la Pinakothek der Moderne de Múnich, Alemania.
Fue despedido después de colgar su propia obra de arte en una de las galerías del museo sin permiso. La obra, que tenía dimensiones de 60 centímetros por 1,2 metros, fue descubierta por los guardias de seguridad, quienes desmontaron la exposición de inmediato.
El hombre, autoproclamado “artista freelance”, había introducido de contrabando su obra en el museo aprovechando su acceso a las instalaciones fuera del horario normal de apertura. Aunque se desconoce cuánto tiempo estuvo en la pared, el museo estima que no fue por mucho tiempo. El cuadro fue retirado y confiscado después del incidente.
La policía está investigando el caso por daños a la propiedad, ya que la pared de exposición resultó dañada por los tornillos utilizados para colgar la obra. El total de los daños se estima en unos 100 euros. El hombre envió un correo electrónico al museo confesando su acción después de ser descubierto, y posteriormente fue denunciado a la policía de Múnich.
Como parte de su acuerdo de rescisión, al hombre se le prohibió la entrada al museo. Este incidente se suma a otro ocurrido recientemente en el Bundeskunsthalle de Bonn, donde una estudiante también colgó una de sus obras en una exposición. Sin embargo, en este caso, el museo reaccionó con humor y expresó interés en conocer al artista.




