El Vaticano ha declarado que las operaciones de confirmación de género y la gestación subrogada son graves amenazas a la dignidad humana, situándolas al mismo nivel que el aborto y la eutanasia como prácticas que incumplen el plan de Dios para la vida humana.
La oficina de doctrina del Vaticano publicó “Dignidad Infinita”, una declaración de 20 páginas que llevaba cinco años en desarrollo. Tras una revisión considerable en los últimos meses, fue aprobada por el papa Francisco, que ordenó su publicación.
En la sección que más interés despertaba, el Vaticano reiteró su rechazo de la “teoría de género”, o la idea de que el género de una persona puede cambiar. Afirmó que Dios creó al hombre y la mujer como seres distintos con diferencias biológicas y dijo que la humanidad no debía interferir con ese plan ni tratar de “convertirse en Dios”.

La Iglesia distinguió entre las cirugías de transición, que rechazó, y las “anomalías genitales” presentes en el nacimiento o que se desarrollen más tarde. Aceptó “resolver” esas anomalías con ayuda de profesionales médicos.
El documento también condena la gestación subrogada, afirmando que viola la dignidad de la gestante y del bebé, y añade que el niño tiene derecho a tener un origen plenamente humano y no inducido artificialmente.
En resumen, el Vaticano reafirma su postura tradicional sobre el género y la reproducción, rechazando la “teoría de género” y condenando la gestación subrogada y las cirugías de confirmación de género como prácticas que van en contra del plan divino para la vida humana.




